Mediante la acción repetida de coser con hilo negro sobre tela blanca se logra ir modificando la forma inicial de la tela. El blanco comienza a ser invadido por la presencia de múltiples pequeñas puntadas negras, las cuales van amarrando, comprimiendo y recogiendo la tela. Esta acción va creando una sensación de invasión ejercida por el hilo negro sobre la tela blanca, al ser ambos de la misma naturaleza, crean una imagen orgánica agresiva, analogable a lo que produciría una célula maligna sobre una sana creando y aludiendo a imágenes reales como lo podría ser un tumor.
Debido a la naturaleza procesual de su construcción, la obra se concibe como “abierta” en el sentido de que siempre queda la posibilidad de ser modificada mediante la costura, pudiendo derivar en diversos finales.
La disposición sobre el muro es realizada con la intención de crear una invasión sobre la pared dando la impresión de que seguirá creciendo, como una especie de parásito que terminará apoderándose de la totalidad de la pared, y porque no, de la sala.
La acción de apropiación es el concepto central de la obra: el hilo invade la tela y a la vez ambos invaden el muro.